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El Estrés y Cómo Manejarlo

By October 26, 2016Terapia

El estrés es la respuesta física y emocional de una persona al cambio. El estrés nos permite responder y adaptarnos a los cambios y retos del entorno. Nadie está exento al estrés que puede provenir de las situaciones de la vida, ya sean eventos buenos o malos.

La mayoría de las veces el estrés puede ser tratado mediante la toma de acción o simplemente haciendo unos pocos cambios. Pero a veces las situaciones de la vida y nuestras emociones nos impiden reconocer y hacer frente a la tensión que sentimos. Cuando el estrés no se trata, se convierte en estrés crónico que con el tiempo puede ser abrumador y puede poner en peligro nuestra salud física y bienestar mental.

El estrés puede causar

  • Crisis cardiovasculares como ataques cardiacos o derrames cerebrales
  • Debilitamiento del sistema inmunológico
  • Sanación lenta de heridas
  • Brotes de herpes
  • Ataques intestinales o síndrome de colon irritable
  • Disminución del interés sexual
  • Ataques de asma
  • Ulceras
  • Elevación de la presión arterial
  • Aumento del dolor crónico
  • Quejas psicosomáticas
  • Cambios en los patrones de sueño
  • Cambios en los patrones de alimentación
  • Apretar los dientes
  • Irritabilidad o impaciencia
  • Llanto sobre incidentes menores
  • Temor de ir al trabajo o a la escuela
  • Aumento de la tensión muscular en la mandíbula, cuello, espalda u hombros
  • Problemas digestivos
  • Respiración superficial y/o constante
  • Palmas de manos y pies fríos o sudorosos

He aquí algunas sugerencias prácticas para ayudar con el estrés en su vida

  • Determine si la preocupación es real o imaginaria. Muchas personas se preocupan y se sienten ansiosas por los acontecimientos que pueden sucederles o no. Trate de relajarse y concéntrese en el presente en lugar del futuro incierto. Tome la vida un día a la vez. Convénzase de que Dios le va a cuidar pase lo que pase.
  • Asegúrese de cuidarse a sí mismo.
    • Descanse lo suficiente. La mayoría de las personas necesitan de 8 a 9 horas de sueño al día. Si usted sufre de insomnio, infórmele a su médico y a los demás que usted necesita ayuda.
    • Coma bien. Incluso si usted no siente hambre, tome tiempo para comer algo para que mantenga su energía.
    • Haga ejercicio. Los estudios médicos demuestran que la actividad física puede ayudar a reducir la ansiedad. Si está lo suficientemente sano como para ejercitarse de forma regular, hágalo. Caminar a paso ligero, correr, nadar u otras actividades pueden reducir el estrés de manera significativa.
  • Hable con alguien. No esconda sus sentimientos. Hablar con alguien que lo escuche y no lo juzgue le traerá alivio. Busque a un amigo, familiar, pastor o consejero. Si el estrés y la ansiedad son un problema constante en su vida, usted podría planear un tiempo cada semana para expresar sus emociones y pensamientos con alguien de confianza.
  • Tome acción. Trate de no dejar que sus sentimientos le paralicen. Si hay algo práctico y sabio que puede hacer para aliviar un problema o evitar un posible peligro, es tomar acción. La dilación sólo va a aumentar su estrés y los niveles de ansiedad.
  • Relájese. Escuche música relajante. Tome descansos a menudo durante el día para simplemente cerrar sus ojos y respirar profundamente. La lectura de las Escrituras y demás material de inspiración o escuchar a oradores y maestros cristianos puede cambiar su enfoque y calmar sus miedos.
  • Diviértase. Haga algo que le guste. Es bueno tener un poco de recreación regularmente. También consiéntase de vez en cuando.
  • Cuide su vida espiritual. A veces, el miedo y la ansiedad resultan debido a una vida espiritual descuidada. La oración, tiempo devocional y una nueva dedicación a los asuntos espirituales pueden aliviar el estrés y la ansiedad. Pase tiempo con Dios, su Palabra y personas que compartan su misma fe.
  • Busque y siga consejo profesional. Usted puede necesitar ver a un profesional de salud mental y/o a un médico. A veces, la ayuda podría ser en forma de medicación supervisada para hacer frente a la ansiedad y el estrés. La mayoría de las veces recibir consejería da buenos resultados.

Por Larry Barber, LPC-S, CT (Consejero Profesional Licenciado- Supervisor, Certificado en Tanatología)

Traducido por Angela Belton, LPC (Consejera Profesional Licenciada)


Para obtener más información o si a usted le gustaría hablar con un consejero cristiano y hablar sobre cómo el estrés está afectando su vida o algún ser querido, llame para hacer una cita a CounselingWorks al 972-960-9981.

 

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